This Doc Traces Eliades Ochoa’s Journey from Farmer’s Son to BUENA VISTA SOCIAL CLUB.

By Monica Castillo / REMEZCLA.COM

 

Cuban musician Eliades Ochoa may not have the same name recognition as Celia Cruz or Benny Moré, but the songs his guitar shared are probably familiar to many with only a passing idea of what Cuban music sounds like. As one of the core musicians of the Buena Vista Social Club, Ochoa spread the folk roots of Cuban music around the world and helped keep the Cuban son genre alive for generations to come. Now, Cynthia Biestek‘s Eliades Ochoa: From Cuba To The World traces the musician’s journey from a humble farmer’s son to an award-winning star.

Born on the east side of the Caribbean Island, Ochoa credits his family’s sacrifices for the many successes of his career. His father recognized his virtuoso son’s gift early, and moved the family from the hilly countryside of Loma de la Avispa to the city so his son could learn to play guitar from more experienced teachers. To this day, Ochoa favors an eight-string guitar preferred by the countryfolk of the region at the time.

While there’s a lot of traveling in the movie, one of the most candid parts of the documentary’s saga follows Ochoa back to his hometown and the neighboring town where his family plot lies. During his on-camera interview, he reflects back on the many losses he’s suffered, including that of his 21-year-old son. He also explores the idea that someday, he too must die. It’s a somber moment, but true to his Cuban sense of humor; while visiting his future tomb, Ochoa laments that not enough women will lay flowers at his grave because it’s far away.

As it retraces Ochoa’s origin story, Eliades Ochoa: From Cuba To The World also revisits the island’s vibrant musical past, unearthing faded names and echoes of songs we only know from their cover versions. The most famous of which is the towering legacy of Company Segundo, the man behind Buena Vista Social Club’s biggest hit, “Chan Chan.” The idea of gathering aging musicians into a supergroup may have been organized by a non-Cuban producer, but the legacy of Buena Vista Social Club has helped preserve Cuba’s folk songs and introduce the world to musical talents like Ochoa. It’s a legacy with staying power, too. When the U.S. began normalizing relations with Cuba, Ochoa and the surviving members of the Buena Vista Social Club were among those invited to perform in the White House, the first Cuban band to do so in more than half a century.

Still from ‘Eliades Ochoa: From Cuba To The World.’ Courtesy of Miami Film Festival

The documentary splits its time between sit-down interviews with subjects such as Ochoa’s contemporaries, scholars, friends, family and fans. Thanks to its subject, the film lines each frame with music — be it Ochoa’s rapid-fire guitar work or a slower-paced tune he’s fiddling with. From its bare-boned small folk bands and solo troubadours to what these songs sound like with today’s polished instruments and amps, old, scratched recordings are dusted off to give audiences a sampling of what old school Cuban music sounded like. Occasionally, Ochoa wanders off into musical tangents of his career, and the audience is in for the ride. One of these collaborations wasn’t musical, but visual. Ochoa earned some accolades apart from the Buena Vista Social Club by working with famed Cuban animator Juan Padrón, the man behind Vampiros en la Habana,for a music video. The documentary worked with Padrón to use the same computer animated style animation to recreate parts of Ochoa’s story where no footage or archival photos existed, like his memories of when he first started performing in clubs or a chance collaboration with a blues musician.

With his signature black hat and black guayabera, it’s no wonder resident fan Benicio del Toro calls him the Johnny Cash of Cuba. Despite some differences, it’s an apt comparison. Ochoa’s just as dedicated to his music, his roots and the working-class people he still sees himself a part of. The documentary has no shortage of talking heads eager to discuss Ochoa, but sometimes, I wish we could spend more time with the music and watching sleekly shot concert footage of the stoic master ply his trade. That’s when the movie truly feels electric, and it’s most likely Ochoa’s music that brought us to this documentary to begin with.

Eliades Ochoa: From Cuba To The World screened at the Havana Film Festival New York.

 

¡Estoy como nunca!

Escrito por: Lino Betancourt Molina 

En los días del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, tuvimos
oportunidad de recrearnos con la proyección del documental Eliades Ochoa:
De Cuba para el mundo, de la realizadora norteamericana Cynthia Biestek que
tuvo a su cargo la dirección y producción con lo co-dirección del experimentado
musicógrafo santiaguero Rubén Gómez Neyra.

El documental recrea aspectos personales de la vida y las actuaciones en
Cuba y en otras partes del mundo del trovador y sonero Eliades Ochoa,
multipremiado por su maestría en el campo de la ejecución impecable de sones
orientales y de la música compuesta por patriarcas de la Trova Tradicional
Cubana.

La premiere de este material fílmico se efectuó en el Centro Cultural Fresa y
Chocolate que contó con la asistencia de destacados actores, periodistas y
amantes del arte cinematográfico. Al concluir la exhibición del documental
Eliades Ochoa comentó emocionado: ¨ Es lo mejor que he visto referente a mi
vida ¨… Y añadió: ¨Agradezco a Cynthia y a sus colaboradores la realización de
este filme que resume una buena parte de mi vida¨.

El documental no sólo se refiere a Eliades sino que también recrea aspectos
fílmicos de archivo de personajes tan importantes de la música cubana como
Sindo Garay, Ñico Saquito, Compay Segundo, Ángel y Alejandro Almenares y
otros reconocidos compositores e intérpretes de la música tradicional cubana
que mucho tuvieron que ver con la formación artística de Eliades Ochoa,
considerado como uno de los grandes cantantes y guitarristas de la actualidad.

En entrevista exclusiva para Cubarte, la experimentada cineasta
norteamericana señalo que en este material fílmico de una duración de 1.40

minutos a querido rendir culto, a través de Eliades de todos aquellos que con
su obra han elevado la música cubana a las más altas cumbres del universo, y
añadió: ¨A mi no me mueve el deseo de recibir algún premio porque ya he sido
premiada con la realización de esta obra que para mi me llena de tanta
satisfacción ¨

En algunas de las partes de este material fílmico se pueden apreciar momentos
en los cuales Ochoa visita la Loma de La Avispa, un intrincado lugar del alto del
Oriente santiaguero donde estuvo enclavado el bohío donde nació Eliades y
como los vecinos del lugar lo recibieron con grandes muestras de cariño.

Un momento emocionante es cuando Eliades visita el humilde cementerio de la
localidad de Songo, cercano a Santiago de Cuba y allí señala la tumba que
mandó a construir para él donde aparece su guitarra, su sombrero y una frase
que dice: Estoy como nunca, refiriéndose a un verso de los sones que siempre
canta en sus actuaciones en el mundo entero. De significativo valor para el
documental han sido las opiniones de reconocidas personalidades del mundo
artístico tales como Silvio Rodríguez, el conocido actor puertorriqueño Benicio
del Toro, Barbarito Torres, Juan de Marcos, Adalberto Álvarez, el destacado
músico norteamericano Charlie Musselwite, Nick Gold y otros.

Cynthia Biestek ha producido otros documentales de la música cubana, entre
estos la serie documental Trova de Oro, Ñico Saquito, Miguel Matamoros, La
Fiesta del Changüí y Los Reyes del Son dedicado al Septeto Santiaguero, que
fueron presentados ante un entusiasta público en una de las salas del complejo
cultural Armando Manzanero en la Ciudad de Mérida, Yucatán por el redactor
de esta información.

Luego de la exhibición del documental Cynthia quiso homenajear a su asistente
en todas las realizaciones fílmicas, al Lic. Rubén Gómez que cumplía años y
dijo en su idioma que este documental no sería el último y exclamó
emocionada en idioma español: ¡Amo a Cuba y a su música y que viva la Trova
y el Son!